Sin crédito

Me preguntaste por la economía,
por ese arte de saber colocar los números siempre en suma
nunca en resta, beneficio constante a menor coste.
Y yo, contándome a solas
a penas capaz de sumarme a tu lado,
multiplicar mis anhelos,
dividirte de mi vida para ser capaz de respirar
me quedé mirándote, absorto
desprovisto del cálculo necesario
para sostenerte a mi lado,
paralela a mi mirada,
sabiéndome sin crédito
tan falto de ti.

Humo

Tanta lección no aprendida
nos hizo sufrir calladas.
Ponerlo todo al fuego
para verlo quemar lentamente.
Respirar el humo,
inhalar la euforia de serlo todo
para al otro instante sonreír
sin hacer nada.

 

Cada puñalada que la vida te regala
es una bocanada de aire frío,
gélido abrazo de la herencia
que el olvido nos dejó
Sobre la mesa.
Breve nota de suicidio,
despedida desganada
de un futuro de cristal.

Guerra sin sábanas

Aún te queda en la mirada la tristeza
de aquellos días de guerra sin sábanas,
sin el armisticio a tiempo que evitara
la sangre derramada por tus calles.

 

Te arrastraste por las piedras de este suelo
puesto adrede con cincel, sudor y esmero,
cada china en tu zapato no fue vano,
nunca es gratis el misterio de vivir.
Te pediste de rehén en el secuestro
autoimpuesto de tu alma y tu sonrisa
diste en clave la numeración secreta
que abriría tu camino a resistir.

 

Y aún esperas presa de la desmesura
el segundo que te libre del asiento
que forjaste en beneficio del consuelo
de seguir hasta la tumba sin sentir.

Gaseosa sociedad

Abrazos a destiempo
que no cubren con las ganas
que se nos quedan por dentro,
tiempos negros de silencio,
sociedades gaseosas
que se evaporan sin gas.

 

Era mentira su cuento
de postales de viajes
a otros mundos tan a salvo
de este hambre entre las dos.

 

Era mentira la libre
libertad de andar sin casa
nunca con destino fijo
improvisando el andar.
Nos lo vendieron barato,
flexibilidad de  vida
al servicio de los hijos
del sistema capital.

 

Sin raíz no tienes nada,
tocarse el modo de amar.
Ir construyendo al golpito
los retales de un camino
que se camina de a poco
embarrando el pantalón.

Colapso

Ya es oficial:
Existe el cielo azul
en mi pueblo gris de panzas de burro,
de ausencia de transporte en calles eternas
empinadas, como los meses en que el sueldo es Utopía.
Y siempre hay una paisano que te recuerda tu suerte eterna
de no estar echado malgastando la vida, como un rico, sin hacer nada.
Ya es oficial, la cientocho salió puntual en cada hora de todas las paradas,
llegaron oficinistas tristes a la hora pactada a la misma reunión de cada semana,
ficharon sin retraso habitual las gentes desempleadas de las listas inventadas del INEM,
y ayer, hizo justo un mes y medio que mi viejo, manojo de nervios agitados sin descanso
dejaba de fumar así sin más, sin motivo que lleve la contraria a que imposibles no pasaban.
Ya es oficial:
Eran ciertos los presagios
de los profetas proscritos que no salen por las teles ni predican en diarios.
El Colapso ya está aquí. Llegas tarde en evitarlo.

Conmigo

Me miraste,
te miré,
tú pasaste de largo
Y yo pasé de largarme.

 

Y allí me quedé
mirándote marchar,
novelero en el instante,
tan a salvo
de que quedaras conmigo.

Recital jornada “Mas Libros, más libres” en el Espacio Sociocultural La Casa de La Orotava

Imágenes del recital en el Espacio Sociocultural La Casa en las jornada Más Libros Más Libres. Gracias a todas por venir y a La Casa por seguir apostando por la cultura como herramienta para la transformación Social. Jess Guanila en las presentación y recital, Juanjo Díaz a la guitarra, Liliana Potter musicalizando poemas y cantándolos. Gracias a las tres por hacer de esta locura un sueño colectivo y común. Seguimos caminando, si quieres escucharnos contacta con nosotras a través de esta página
Fotos: Liliana Potter